Candy Shawl: Un Homenaje en Cada Puntada

Tejer un shawl, tejer una historia

Candy Shawl: Un Homenaje en Cada Puntada. Hay proyectos que no son solo puntos y lana. Son historias. Son vínculos. Son emociones que se tejen con cada vuelta. Y eso me pasó con mi primer shawl, el «Candy Shawl», una pieza simple, pero con una carga emocional enorme.

Allá por el 2008 conocí a Matilde. No me preguntes dónde ni cómo exactamente, porque no lo recuerdo, pero sí sé que apareció en un momento en mi vida muy especial, muy afectada por temas de salud, y en el que yo empezaba a meterme de lleno en el mundo del tejido. Matilde vive en Miami, es uruguaya como yo, y amaba hablar con gente de su país. Fue un encuentro virtual que se volvió una amistad entrañable.

Ella es tejedora increíble. De esas tejedoras maravillosas de la vida. Sabe muchísimo de puntos, técnicas, estructuras. En esa época, yo estaba comenzando con mi proyecto de venta de lanas uruguayas, dando cursos básicos de tejido a principiantes, y comenzando una pasión que hoy tengo medio pausada: tejer muñecos a dos agujas. Lo que más me marcó fue su generosidad. Me ayudaba con traducciones cuando todavía no existían herramientas como las de ahora. Me mandaba regalos, me compraba por encargue herramientas de tejido y costura, para mis diseños de muñecos, cuando acá era imposible. Y me los enviaba por correo. Una gran mujer, de esas que te dejan huella. La tengo presente cada día de mi vida.

Nunca la vi tejer en vivo, pero vi sus shawls. Eran hermosos, delicados, con un gusto maravilloso. Cuando me mandó de regalo un Traveling Woman tejido por ella, lloré. Literal. Lo usé tanto que temí romperlo. Hoy lo tengo guardado, intacto, como un tesoro. Porque ese regalo fue el comienzo de una historia de amor con los shawls.

Empecé a investigar todo lo que podía. Qué formas había, qué puntos, qué hilos. Y sobre todo, cómo se diseñaban. En esa época no era tan fácil como ahora. No había tantas revistas, ni tutoriales, ni Pinterest explotando ideas. Teníamos Picasa, algún que otro blog, y la esperanza de que alguien subiera alguna revista escaneada. Aprendíamos compartiendo, como en una gran ronda virtual de tejedoras.

En una de esas visitas a una lanería, vi una madeja que me enamoró. Fue amor a primera vista. La llevé a casa sin saber qué iba a hacer con ella. Y ahí nació la idea: iba a diseñar mi primer shawl. Lo llamé Candy, por lo dulce de la lana, por lo tierno del momento, por ese cariño con el que tejí cada vuelta.

El Candy Shawl es sencillo. Tiene el esqueleto clásico (esa línea calada central), un calado fácil y un diseño pensado para quienes quieren animarse por primera vez. Lo tejí pensando en Matilde, como una especie de homenaje. Ella me ayudó con páginas en inglés para entender las estructuras, con esas cosas que hoy parecen simples pero que en su momento eran todo un mundo. Terminarlo fue una sensación de placer y misión cumplida. Lo compartí con alegría, como diciendo: «Si yo pude, vos también podés».

Porque eso tienen los shawls: una vez que te animás, no parás. Cada uno es un abrazo. Una forma de envolver a alguien (o a una misma) con amor. Por eso, si nunca tejiste uno, animate. Al principio parece complicado, pero cuando entendés la lógica, es un viaje de ida.

Y si te pasa como a mí, que sentís que cada shawl guarda una historia, entonces ya no es solo un proyecto. Es un pedacito de vos tejido con lana.

Te dejo el patrón del Candy Shawl, para que lo puedas tejer cuando quieras.

Podes descargarlo directamente desde Ravelry en este enlace: Descargar Candy Shawl en Ravelry.

💭 Y si alguna vez tejiste algo con alguien en mente —una amiga, una abuela, una versión tuya del pasado— sabés lo que se siente. No importa si ese alguien ya no está, o si la vida las alejó. Lo importante es lo que dejaron en vos.

🧶 Este shawl no es solo lana. Es un abrazo que le tejí a Matilde, aunque ella no lo sepa. Es mi forma de decir: “Gracias por estar cuando lo necesité, aunque ahora estés lejos.”

📌 Y si vos también tenés una historia así, tejela. Porque hay cosas que el alma necesita sacar en forma de puntos, y cada shawl puede ser una despedida, un comienzo, o simplemente… un pedacito de amor envuelto en lana.

Gracias por leerme.
Ana, de Tejer en Casa


Descubre más desde Tejer en casa

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

1 comentario en “Candy Shawl: Un Homenaje en Cada Puntada”

  1. Gracias querida Anita por recordarme!! Recibo ese abrazo en forma de chal y lo atesoro para siempre. Toda tejedora de corazon debe transmitir esa pasion por el hilado , las tecnicas y la paciencia de poner el alma en cada punto y la necesidad de aprender y transmitir la exoeriencia a las nuevas generaciones y en eso estoy y ahora estas vos tambien. Brindo por mas y mas nuevas tejedoras q sigsn aprendiendo y transmitiendo por siempre esta pasion. A tus ordenes siempre.Abrazo fuerte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido!!